Aprender a controlar la incontinencia en el adulto mayor

Updated: Jan 11



La incontinencia urinaria y fecal son uno de los problemas más comunes asociados con la Enfermedad de Alzheimer. Pero ¿qué es la incontinencia? La incontinencia es la pérdida involuntaria de orina y heces, es decir, la persona tiene la necesidad de ir al baño, pero es incapaz de retener.


Muchas personas son incontinentes porque olvidan donde está el baño, no reaccionan suficientemente rápido a la necesidad de ir al baño, o no llegan a él a tiempo a causa de problemas de movilidad.


Otra de las múltiples razones, por la que las personas tienen episodios de incontinencia es a causa de la comunicación. Cuando la enfermedad avanza, la persona tendrá problemas al comunicar con palabras sus necesidades, entre ellas la necesidad de ir al baño. Pero ten en cuenta que el cuerpo siempre está comunicando, así que es vital que reconozcas las señales físicas y emocionales que te esté otorgando, ahí está la clave para ayudarlo.


Además, a causa de los síntomas propias de la enfermedad, la persona puede no reconocer, confundir y hasta pueden olvidar cómo se usa un inodoro; no saben cómo quitarse las prendas y realizar su higiene personal. Aquí es donde va a necesitar tu ayuda.

En otras ocasiones, la persona no permite que los ayuden en el baño, a causa de vergüenza o al no comprender la oferta de ayuda. También, puede que esté deprimido y desmotivando, generando que no quiera encontrar el baño. Otras personas tienen una sensación reducida y no se dan cuenta de que sus vejigas están llenas.




Ahora bien, cómo empezamos a tomar control de la incontinencia sin que ella nos controle a nosotros.


Para lograr controlar como cuidador la incontinencia de nuestro adulto mayor, debemos observarlo para determinar sus patrones de conducta frente a este problema. Entonces, cuando estés con él observa con cuidado su comportamiento antes y después de la incontinencia, muchas personas te dan pistas de que necesitan ir al baño. También pregúntate: ¿Cuándo sucede? ¿Cómo ocurre? ¿Por qué ocurre? ¿Está asociado con otra cosa?


A continuación, te vamos a explicar dos herramientas, una para seguir los comportamientos de la persona y otra para programar las idas al baño.


EL DIARIO

Dependiendo del tipo de incontinencia, se puede realizar un diario de vejiga o un diario intestinal.


Comencemos con el primero. Realiza un diario de vejiga para registrar el patrón de inconsistencia. Esto lo vas a realizar a lo largo de 5 días. En el diario vas a poner el tiempo, la cantidad, la ingesta de líquidos y observaciones sobre la incontinencia.


En el apartado del tiempo, vas a registrar los momentos de la inconsistencia, de esta forma vamos a encontrar cuál es el patrón.


En la cantidad, vas a estimar si es pequeña; humedece ropa interior, moderada; desborda la ropa interior y corre por las piernas, grande; empapa la ropa.


En la ingesta vas a describir cuántos líquidos a consumido, dado que esto puede contribuir a una incontinencia.


En la incontinencia, vas a registrar la sensación que siente la persona; urgencia, ardor o ninguna sensación, así como lo que está haciendo en el momento de que se presente esta situación.



Por el contrario, en el diario intestinal, vas a agregar otros conceptos más. En el tipo de incontinencia vas a anotar el tipo de movimiento intestinal utilizando la tabla de heces de Bristol. Esto nos va a ayudar a encontrar la causa.


Habrá también otro concepto que lo llamarás hallazgos anormales, aquí vas a poner si encuentras la presencia de sangre o el exceso de mucosidad.


Agrega un concepto que se llamará inconsistencia plana, donde vas a poner las incidencias, incluido el tiempo y la actividad.


Adicionalmente, vas a incluir un campo llamado medicamentos, aquí vas a poner los medicamentos que se esta tomando y los tiempos en que los está tomando.